Mar 02 2008
Un drama circular
La tragedia griega es, en su concepto más intrínseco, de carácter circular, esto es, que sus personajes giran en torno a sus conflictos sin poder, sin saber cómo e incluso, y esto es lo más terrible, sin querer a veces escapar de ellos. Así, siguiendo este principio esencial, he basado el carácter formal de la puesta en escena.
Los personajes de esta tragedia dialogan entre sí, sin perder en ningún momento la noción de su drama particular; se dirigen unos a otros girando una y otra vez sobre los mismos problemas que les atañen y que no les permite vislumbrar una salida a su propio problema y, menos aún, al de los demás.
El concepto escenográfico expresa muy bien ese elemento de encierro que acota el espacio físico y a la vez mental, léase espiritual, que les atenaza, que les domina, que les ciega, impidiéndoles encontrar una vía por donde poder liberarse en el más amplio sentido de la palabra.
Todo el trabajo teatral está concebido como un coro total que únicamente intenta expresar la motivación de cada uno, sin apenas escuchar la réplica de los demás personajes. Porque se ha llegado a un punto en el que cualquier entendimiento es imposible, cualquier vía de escape está cerrada, cualquier impronta de solución es nula.
El grito de igualdad muere en la garganta de los personajes sin que llegue a producir ningún efecto que reste horror a la tragedia.
Quizás a vosotros, público que asistís a la representación, que permanecéis ajenos al drama de la escena, os provoque un planteamiento distinto.
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